Tiermes, la ermita de la Virgen del Val y la iglesia románica de Montejo

Domingo, 17, marzo, 2019, 8,30 a.m. (Cultural y Nivel 1)

foto de la excursión

Visitas guiadas a la ermita de la Virgen del Val (Pedro) y el yacimiento celtíbero de Tiermes (Soria).

Datos técnicos

Salida : 8,30 a.m. desde Templo de Debod, Monumento a los Caídos, calle Ferraz.
A las 8,45 a.m. en Plaza de Castilla.
Precio : 26€ (Socios : 24€)
Desayuno : Ayllón.
Distancia : 7 km.
Desnivel de subida : 90 m (110 m acumulado).
Desnivel de bajada : 80 m (100 m acumulado).
Guía : José Manuel del Valle.

PROGRAMA DEL VIAJE:

Marco Geográfico
Esta ruta se desarrolla por la provincia de Soria en el límite con Segovia y Guadalajara, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes.
Descripción del itinerario
Este viaje podemos dividirlo en tres partes bien diferenciadas :
Primeramente visitaremos la iglesia románica de San Cipriano, en Montejo de Tiermes.
Seguidamente, a las 12,30h realizaremos la visita guiada al yacimiento arqueológico de Tiermes. Es esta una visita exhaustiva, en la que es aconsejable llevar una linterna.
Tras la comida, emprenderemos una sencilla marcha desde el yacimiento hasta la localidad de Pedro.
Y por último visitaremos la ermita de Pedro, antes de emprender el viaje de vuelta a Madrid.
Valores naturales
Durante el Mesozoico esta región estuvo sumergida bajo las aguas marinas, las cuales inundaron toda esta región, desde Levante hasta el interior de la Península. En estos mares cálidos, vivieron gran cantidad de organismos, como corales, erizos marinos, ammonites, gasterópodos, bivalvos y son estos restos los que hoy podemos encontrar en la cuenca del río Pedro.
Este río nace en la pequeña aldea de Pedro, en el denominado Manadero. Tiene una longitud aproximada de 45 km que discurren integramente por la provincia de Soria, desembocando en el río Duero en el término de Soto de San Esteban, aguas abajo de San Esteban de Gormaz. Según numerosos arqueólogos, los pobladores de Tiermes tomaban el agua de este río cerca de su Manadero.
Además, hay que destacar la colonia de buitres del cañón y el precioso bosque de ribera, en especial la chopera al pie de los cantiles.
Iglesia de San Cipriano, en Montejo de Tiermes.br>
Esta iglesia conserva un fragmento de la galería porticada con cuatro arcos de medio punto, dos cegados con sillería y otros dos abiertos que se adornan con una sencilla chambrana y caen sobre parejas de columnas de capiteles achaparrados, el más interesante con serpientes enroscadas.
Tiermes o Termancia.
Tiermes fue una ciudad celtíbera, aliada de Numancia durante las guerras celtibéricas. Fue un oppidum celtibérico, y luego municipium romano.
La denominación Termancia, empleada ocasionalmente por los eruditos a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, es un término toponímico bastante moderno, usado por homofonía con Numancia. La denominación antigua era Termes o Tarmes, cuyo significado indoeuropeo parece hacer referencia a su carácter montuoso y agreste, y posiblemente a la cercanía de un río. El término se convierte en Tiermes en la Edad Media.
Los primeros datos sobre población en la zona se pueden fechar en el Neolítico (hallazgos sueltos). Tiermes se comienza a ocupar en la Edad del Bronce (poblado de Carratiermes), continúa en la I y II Edad del Hierro, y en el mundo celtibérico (necrópolis de Carratiermes, oppidum de Termes).
Puede considerarse que Tiermes es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Castilla y León, y uno de los más singulares y atractivos de la Península Ibérica.
La Ermita de la Virgen del Val
Ubicada en el término soriano de Pedro, esta ermita ha sido objeto de diversos estudios de variada índole, desde hace más de cinco décadas, en que comenzó a considerarse como un ejemplo construido de edificación visigótica. Este carácter, unido a sus valores singulares y a la belleza del marco paisajístico en el que se encuadra, ha marcado la atención prestada al templo y a su entorno en ese tiempo, lo que llevó a su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla y León en el año 2000. Excavaciones y planes de restauración llevados a cabo entre el 2000 y el 2009 han llevado a la conclusión de que la ermita es de origen románico.
Desde que en 1958 don Teógenes Ortego describiera la ermita de Pedro (Soria) y adscribiera su origen al siglo VII, y a la época visigoda por tanto, se han sucedido las referencias a ella dando por buena dicha afirmación, pasando a formar parte de la geografía humana de ese periodo. Esta “visigotización” del pequeño edificio provocó su inclusión en las más variadas referencias bibliográficas que trataban sobre dicha estética, así como su ulterior protección legal, siendo declarada Monumento Histórico-Artístico (30 de Julio de 1982) y posteriormente Bien de Interés Cultural (27 de Abril de 2000). La discutible adscripción estilística venía dada por la presencia de cinco sillares reaprovechados en la fábrica del templo, de factura posiblemente visigoda. La cercanía de Pedro a la ciudad visigoda de Tiermes (apenas cuatro kilómetros en línea recta) seguramente explique el por qué de la inserción de estos elementos decorativos.
En la última campaña de excavaciones (2009), medio siglo después de las aseveraciones de Ortego, apareció la pieza clave que permite descartar el hecho de que dicho edificio tuviera origen visigodo, pasando a una secuencia de interpretación en que se producen dos fases constructivas, ambas románicas. Dicha pieza se trata de un sillar asentado directamente sobre el cimiento de la esquina SE del ábside que muestra en su cara oriental un alquerque (del tipo conocido como “de doce”) perfectamente distinguible. Este juego, que trajo consigo la cultura musulmana a la Península Ibérica, no ha aparecido hasta la fecha asociado a edificios anteriores a 711, siendo por contra un elemento habitual de ver inserto (y descolocado) en las fábricas románicas. Excavada la necrópolis, igualmente remite a cronologías pleno y tardomedievales, sin ninguna presencia visigoda.
Dificultad de la ruta
Media/baja.
Equipo recomendado
Chaqueta impermeable, forro polar, botas de montaña, mochila con agua (1,5 litro mínimo), comida, botiquin personal, paraguas plegable….
Es recomendable llevar un pequeño bolso de mano con ropa de repuesto que se deja en el maletero del autocar. Al regresar puede uno cambiarse, si por la razón que fuera se hubiese uno mojado (o no).
Por otra parte, y con el fin de no ensuciar el autocar, se ruega se lleve calzado de respuesto que se dejará en el maletero, quitándose las botas antes de subir al autocar.
Por razones de seguridad, es imprescindible transportar los bastones en el maletero del autocar.