Los Reinos Cristianos de la Edad Media en el Museo Arqueológico Nacional

Viernes, 22, junio, 2018, 17h

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Datos técnicos

Precio: 12€ (Socios, 10€)
Grupo: 20 personas
Es necesario inscribirse
Inicio: 17h. hall del Museo, calle Serrano 13.
Duración: 2h aprox.
Guía: Francisco Juez.

DESCRIPCIÓN DEL PASEO:

Esta visita al Museo se centra en las salas dedicadas a la Edad Media cristiana. Entre los siglos VIII y XIII los reinos cristianos protagonizan cambios territoriales que concluyen con la hegemonía de los Reinos de Castilla y de Aragón. La Batalla de las Navas de Tolosa (1212) representa un punto de inflexión en el avance de las fronteras cristianas sobre territorio andalusí, que concluirá con la toma de Granada en 1492 a la que contribuyeron las órdenes militares. Diversos hitos histórico-culturales acontecen en esta etapa, siendo de importancia crucial la vertebración del Camino de Santiago y la apertura a Europa y al Mediterráneo en el periodo bajomedieval (siglos XIII al XV).
En el inicio de la visita nos centraremos en los vestigios del reino astur y en el mundo de los mozárabes, cristianos procedentes de territorio andalusí, aportan influencias islámicas al norte cristiano. A continuación nos detendremos en obras emblemáticas como el Crucifijo de don Fernando y doña Sancha, y la Arqueta de las Bienaventuranzas, de estilo románico, junto a objetos también procedentes del Tesoro de San Isidoro de León y de San Millán de la Cogolla. La actividad constructiva se concentró en los monasterios, muchos emplazados en el Camino de Santiago, configurados como microcosmos autosuficientes, de los que veremos restos muy interesantes, así como otros relacionados con el Camino de Santiago.
Aunque el rey ostenta el poder, está mediatizado por la nobleza y la Iglesia y acrecienta su protección a la burguesía por sus necesidades económicas para financiar las guerras. Gran parte de las tierras conquistadas son entregadas a la nobleza, que incrementa su poder económico y político a través de los mayorazgos. Los castillos se hacen residenciales y aumenta el lujo de los palacios nobiliarios, incorporando el estilo ornamental islámico y dotándolos de enseñas heráldicas. Vestigios muy destacados ilustran estos aspectos.
Finalmente admiraremos los restos procedentes de la Baja Edad Media hispánica, impregnada de religiosidad, materializada en los templos que, ubicados en el centro de la ciudad, configuran su trazado urbanístico. La planta de cruz latina como referente simbólico convive con otras tipologías y los templos se llenan de retablos con pinturas y esculturas. La liturgia se sirve de vasos y ornamentos sagrados de materiales nobles como cálices, patenas y navetas así como de libros litúrgicos iluminados. Veremos también importantes obras que ilustran el mundo de la muerte y el comercio internacional.