Lavapiés: un paseo por su historia

Sábado, 16, Diciembre, 2017, 11h

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Datos técnicos

Precio: 10€ (Socios, 8€)
Grupo: 25 personas
Es necesario inscribirse
Inicio: 11 h, plaza de Tirso de Molina, junto a la estatua del escritor.
Final: Glorieta de Embajadores.
Duración: de 2h.
Guía: Francisco Juez

DESCRIPCIÓN DEL PASEO:

Pocos barrios de Madrid poseen una personalidad tan acusada como el viejo
Avapiés. Pese a las transformaciones sociales de las últimas décadas sigue
conservando su carácter popular y su tradición histórica, así como su peculiar
urbanismo y muchos de sus antiguos edificios.
En este paseo pretendemos recordar la historia del barrio, desde sus orígenes
como arrabal a finales de la Edad Media hasta la actualidad, caracterizada por
la alta densidad de población, muy envejecida y la elevada presencia de
inmigrantes entre sus habitantes. Dentro de los límites actuales del barrio, muy
bien definidos (las rondas de Atocha y de Valencia y las calles de Toledo y
Atocha) analizaremos el intrincado urbanismo del barrio de Lavapiés, organizado
en torno a las calles principales surgidas en los siglos XV y XVI como caminos
que partían, bien hacia el sur, como la calle de Toledo, bien hacia el este,
como el eje de las actuales calle del Duque de Alba y la Magdalena, donde se
conservan algunos notables palacios de los siglos XVII y XVIII. Apreciaremos
también la abrupta topografía del barrio y su carácter laberíntico.
Comenzaremos nuestro paseo en la renovada plaza de Tirso de Molina, situada en
el centro del citado eje entre las calles de Toledo y Atocha, que recorreremos,
para continuar después por la calle de Embajadores, que atraviesa en dirección
norte-sur el barrio. Nos detendremos, entre otros edificios, en el Teatro Pavón,
en la magnífica iglesia de San Cayetano, obra de José de Churriguera, en la
iglesia de las antiguas Escuelas Pías y finalizaremos nuestro periplo en la
glorieta de Embajadores, donde nos detendremos especialmente en la Fábrica de
Tabacos y el Casino de la Reina. Antes visitaremos también la plaza de Lavapiés,
así como la castiza iglesia de San Lorenzo y alguna de las populares corralas
construidas por los inmigrantes rurales de finales del siglo XIX y principios
del XX, que determinaron el carácter popular de Lavapiés y su partencia a los
llamados “barrios bajos”, tanto en el sentido geográfico del término, como en el
social.