La Camorca

Miércoles, 20, junio, 2018 (Nivel 2)

foto de la excursión

Datos técnicos

Esta excursión está planteada para ir con coche particular. Caso de no contar con coche propio, Tierra de Fuego se encarga de gestionar una plaza en cualquiera de los coches que van (si es que hay).
Cita: 10,15 a.m. en el puerto de Navacerrada.
Transporte: Vehículo propio.
Precio: 12€ (Socios: 10€)
Distancia: 16 km
Desnivel de subida: 390 m (635 m acumulado).
Desnivel de bajada: 585 m (630 m acumulado).

DESCRIPCIÓN DE LA EXCURSIÓN:

Marco Geográfico
Itinerario por el valle de Valsaín, curso del río Eresma.
Descripción del itinerario
Iniciaremos el recorrido en el área recreativa de Boca del Asno, bajando por la orilla izquierda del río Eresma hasta donde se le unen las aguas del arroyo Citores, momento en el que cogeremos un camino que en dirección oeste nos llevará primero hasta la fuente de los Linos y después hasta el cerro Pelado. Desde aquí bajaremos ligeramente para encontrar la calzada romana que seguiremos en dirección norte para abandonarla un poco mas allá y subir a la Camorca (1812 m). Tras disfrutar de las maravillosas vistas que desde la cumbre se tienen de todo el valle de Valsaín, de Peñalara y Siete Picos, comenzaremos a descender en dirección norte para llegar primero a la fuente de la Reina y después al arroyo Minguete, cuyo curso seguiremos para bajar hasta el río Eresma y seguir por su orilla izquierda la senda de las Pesquerías Reales hasta Boca del Asno y los coches.
Valores naturales
Los Montes de Valsaín fueron el primer espacio natural protegido legalmente en España, con la prohibición de caza y pesca en 1579. Estos montes pertenecieron en siglos pasados a la ciudad de Segovia, a la Noble Junta de Linajes y al Común de su Tierra, hasta ser comprados en el año 1761 por el rey Carlos III. Desde esa fecha la propiedad estuvo vinculada a la Corona, salvo en el período comprendido entre la promulgación de la ley de desvinculación y venta de bienes de la Corona de 9 de diembre de 1869 y la Ley de junio de 1876, en que pasó el monte Matas a manos privadas, siendo devueltas a la Corona salvo las Matas Pirón, La Súca y Navalosar. Durante la Segunda República pasaron a formar parte del Patrimonio del Estado.
En el año 1982 y como consecuencia de la Ley 23 de 16 de junio, reguladora de los bienes del Patrimonio Nacional, la titularidad de estos Montes, fue transferida al ICONA. Posteriormente y al desaparecer éste, pasaron a ser propiedad del Organismo Autónomo Parques Nacionales, quien los gestiona a través del Centro Montes y Aserradero de Valsaín.
La singularidad del espacio, así como la riqueza y diversidad de su avifauna (más de 100 especies de aves nidificantes) hicieron que fuera declarado en 1987 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), así como la posterior inclusión en la red NATURA 2000 de espacios protegidos de la Unión Europea.
Gran parte de los pinares que se recorren en este itinerario fueron declarados Sitio de Interés Nacional en 1930.
Valores culturales
Carlos III, con 53 años, no dudó en emplear durante dos años (1767-1769) a sus mejores maestros de obra para acondicionar la margen izquierda del río Eresma. A este camino se le conoce como “Senda de las Pesquerías Reales” y su finalidad era facilitar la pesca a la realeza además de favorecer un ambiente adecuado para la cría de la trucha (se creaban retenciones en el curso del río y, a través de suaves cascadas, se oxigenaba el agua). El camino, de aproximadamente 9 km de longitud y dos metros de anchura, fue construido con cantos rodados, losas de granito y arena. En él se pueden observar también escalinatas que favorecían el acceso al agua y pasaderas de piedra y pontones de madera, hoy perdidos, que ayudaban a vadear o cruzar el río dependiendo de su caudal.
Dificultad de la ruta
Media para este nivel. Las pendientes se superan cómodamente, caminando por senderos y alguna pista forestal.
Equipo recomendado
Mochila con comida y agua (1,5 litros como mínimo), botiquin personal, glucosa, etc. Y protector solar (labios y cara), junto con una gorra.
No olvidar un chubasquero metido en el fondo de la mochila, por si una tormenta evolucionase a lo largo del día.