Cinecicleta

Jueves, 8 de febrero, 2018, 20h

DESCRIPCIÓN:

El jueves, 8 de febrero de 2018, a las 20 h, tendrá lugar el acto de la Cinecicleta, donde Carmelo e Isabel nos explicarán su viaje en bicicleta durante más de dos años por el continente africano proyectando cine de forma sostenible.
Este acto, se celebrará en la librería Tierra de Fuego, Travesía de Conde Duque, 3, Madrid (Metro Noviciado), 915 215 240.

Cinecicleta
Probablemente el primer chispazo del proyecto CINECICLETA surgió visionando, después de no sé cuantas veces ya, “El espíritu de la Colmena” (Victor Erice. 1973). Acongojado y embaucado sin remedio en mi butaca, miraba a través de los ojos emocionados y aterrados de aquella niña (Ana Torrent) que descubría a Frankenstein por primera vez en aquel plano irrepetible. Ni siquiera imaginaba aún, que, muchos años después, llevaríamos a magos/as como Erice y sus fantabulosas obras de arte a personas que nunca habían visto imágenes en movimiento en dos dimensiones.
Años después, fue José Val del Omar, quien despertó definitivamente el germen dormido de la idea que nos ha cambiado la vida con este viaje interestelar por gran parte de África. Este excelente cineasta, compañero de fatigas allá por la segunda República en “Las Misiones Pedagógicas” de Gines de los Ríos, Lorca, María Zambrano, Luis Cernuda, Maruja Mayo etc, le robó al tiempo, siempre esquivo, unas instantáneas, que enfocaron nítidamente nuestro camino. Val del Omar fotografió el maravilloso trabajo voluntario de aquellos/as misioneros/as que trataban de acercar la cultura, en tiempos de analfabetismo y oscurantismo rural. Con sus fotos, atrapó la emoción, el pasmo y la fascinación de aquellas personas que veían cine por primera vez.
Y...¿por qué no habríamos de intentar algo parecido ?. A las dos nos encanta viajar en bicicleta y queríamos hacer un viaje largo, intenso, al origen de la especie. Elegimos África, el planeta primigenio.
En anteriores viajes con la cicla, el ser humano nos había demostrado que poco tiene que ver con lo que nos acercan machaconamente día tras día los mentideros. Se consolidó en nosotras la certeza de que las personas desbordan generosidad, simpatía, hospitalidad y humanidad sea donde fuere. Recibimos calor a raudales y sentíamos la necesidad de aplicar “La ley de la compensación”. Decidimos devolver, aunque fuese una mínima parte de aquella fantástica energía.
Creemos que la velocidad con la que se mueve el mundo Occidental y parte del Oriental es demasiado vertiginosa. Consumimos y contaminamos en exceso, nos miramos poco a los ojos y apenas nos paramos a pensar que nuestra cotidianidad afecta negativamente a más factores de los que imaginamos. La bicicleta (mecánica) es un invento glorioso, no tiene peros y sirve para contraponer en gran medida lo anterior. Permite transportar y transportarte muy muy lejos, con una energía básica, limpia y eficaz, la del corazón.
Nos hicimos con un cine portátil que funcionaba a pedales (La Cinecicleta). Lo llevaríamos con nosotras para regalar películas a cambio de algo de comida y un lugar de descanso. La energía mecánica humana finalmente desbordó de luz e imagen, de asombro, de ilusión, de imaginación y fascinación algunos rincones de ese increíble continente.
Han sido dos años agitados, plenos de conocimiento interno, mutuo y externo. Fuimos con ganas de “compensar” pero no lo conseguimos pues volvimos con las alforjas a rebosar de intensidad humana en el mejor sentido. Salimos ganando sin duda. El viaje nos ha enseñado a relativizar, a conocer mejor nuestros límites, y a empatizar un poco más. Esperamos que haya fraguado.